DESDE CUÁNDO LA EDAD INVALIDA UNA OPINIÓN

¿SE ESPERA UNA OPINIÓN ALTURADA? ¿DESDE CUÁNDO LA EDAD INVALIDA UNA OPINIÓN?

Una joven cajamarquina sale a hablar claro sobre el respaldo a Roberto Sánchez y de inmediato aparecen los mismos de siempre: los que no tienen argumentos, pero sí un desprecio automático por quien no encaja en su molde.

Decir que “es joven, no sabe” es una forma elegante de decir “no tengo cómo refutarte”. Y criticar su crudeza es aún peor: en política, lo que sobra es maquillaje y lo que falta es frontalidad. Si alguien habla directo, incomoda… y eso es precisamente lo que muchos no toleran. Aquí la pregunta no es si gusta su tono.

La pregunta real es: ¿Lo que dice es cierto o no? Porque descalificar por edad o forma es el recurso más débil del debate. Es el refugio de quienes no quieren discutir ideas, solo silenciar voces.

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