UN MISTERIO EN JUSTIFICAR CÓMO SE GASTÓ MAS DE 500 MILLONES DE DÓLARES
Desde una perspectiva administrativa y jurídica, las declaraciones brindadas por Jorge Meza, integrante de la empresa minera SOURTHERN COOPER CORPORATION, evidencian una situación de alto riesgo institucional que compromete seriamente la continuidad de una inversión estimada en 2,500 millones de dólares en la región Cajamarca.
En entrevista telefónica concedida al periodista Marco Bonifacio, director del informativo El Canillita de Turbo Mix y El Capo de la Noticia, el representante de la empresa enfatizó que Southern Copper Corporation, no encubrirá ningún acto de corrupción. Esta afirmación resulta relevante, pues pone de manifiesto la existencia de presuntas irregularidades que deben ser evaluadas tanto en el ámbito administrativo como en el penal.
El riesgo que enfrenta dicha inversión no se circunscribe únicamente a factores sociales o comunitarios, sino que se extiende a presuntos actos irregulares atribuibles a diversos actores, entre ellos miembros de la comunidad de Michiquillay, el Fondo Social, e incluso funcionarios o representantes vinculados a la propia empresa minera. Esta multiplicidad de responsabilidades obliga a una intervención inmediata de los órganos de control y fiscalización del Estado. Desde el punto de vista administrativo, resulta especialmente grave la presunta falta de transparencia en el manejo de más de 500 millones de dólares destinados al Fondo Social Michiquillay, recursos que tenían como finalidad exclusiva promover el desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de la población.
La inadecuada administración, omisión de rendición de cuentas o desviación de dichos fondos constituye una infracción a los principios de legalidad, eficiencia, transparencia y responsabilidad que rigen la gestión pública y privada de recursos con impacto social. En el ámbito jurídico, de confirmarse estas irregularidades, podrían configurarse responsabilidades administrativas, civiles y penales, tanto para los gestores del Fondo Social como para cualquier funcionario o representante empresarial que haya participado directa o indirectamente en dichos actos.
Asimismo, la falta de seguridad jurídica y de gobernanza transparente pone en serio riesgo la viabilidad del proyecto y afecta la confianza de los inversionistas. En conclusión, la preservación de esta inversión estratégica exige acciones inmediatas de fiscalización, auditoría integral y deslinde de responsabilidades, garantizando el uso correcto de los recursos y el respeto al marco legal vigente. S
olo a través de la transparencia y el cumplimiento estricto de la normativa será posible salvaguardar el desarrollo de Michiquillay y la continuidad de una inversión clave para Cajamarca y el país.


