Todo estaba fríamente calculado. Los secuestradores habían acondicionado un escondite que funcionaba como un verdadero búnker, con el objetivo de mantener retenido al empresario cajabambino Javier Mercedes Chávez, conocido como “Muki”, sin levantar sospechas. El plan parecía perfecto: una ubicación estratégica, discreta y alejada del movimiento habitual, lo que les permitiría ganar tiempo mientras exigían sus demandas.
Sin embargo, no contaron con la rápida y eficaz intervención del servicio de inteligencia, que en tiempo récord logró ubicar el lugar donde mantenían cautivo al empresario. Gracias a labores de seguimiento y trabajo coordinado, las autoridades dieron con el paradero exacto del bunker, frustrando así las intenciones de los delincuentes. La oportuna acción permitió poner a salvo a Javier Mercedes Chávez y desarticular el plan que, aunque bien estructurado, no logró concretarse.
Las investigaciones continúan para determinar la responsabilidad de los implicados y esclarecer todos los detalles de este caso que conmocionó a la población cajabambina.


